Rosado: Tranquiliza, consiente; promueve la afabilidad y el afecto.
Amarillo: Expande, alegra; aumenta la energía.
Blanco: Purifica, energiza, unifica; combinado, da vida a los demás colores.
Negro: Disciplina, autoriza, refuerza, alienta la independencia.
Anaranjado: alegra, inspira; estimula el apetito, la conversación y la caridad.
Rojo: Otorga poder, estimula, dramatiza, fomenta la competencia; simboliza la pasión.
Verde: Equilibra, normaliza, refresca, estimula el crecimiento emocional.
Violeta: Alivia, espiritualiza; crea misterio y hace que surja la intuición.
Azul: Relaja, refresca, enfría, produce sensación de tranquilidad y paz.